PRIMERA PARTE
Está claro que como novatos en el mundo de la "acuariofilia" estamos propensos a cometer muchos
errores, por lo que es una obligación irlos corrigiendo y compartiendo en la medida que la
experiencia nos asista. De esa manera le estaremos haciendo un gran favor a los animales
acuáticos, en nuestro caso el Goldfish.
Para ilustrar mejor lo anterior, recuerdo que una vez, estando en una tienda de animales muy
reconocida, vi una dama muy simpática complaciendo los deseos de su niña, quien afanosamente
solicitaba le comprara una serie de peces dorados que le llamaban poderosamente la atención.
Mientras el dependiente se retiró por unos minutos, para realizar otras actividades, entablé
conversación con la apurada madre. Pude darme cuenta, inicialmente, que de peces no sabía nada,
por lo que estaba muy confiada en lo que el vendedor le estaba informando. Primer error, pensé.
Por lo general, salvo algunas excepciones, en las tiendas especializadas para animales encontramos
un personal idóneo para procurar que la "mercancía" salga lo más pronto posible, no para cuidar
mascotas, y mucho menos para criarlas. Por eso es difícil toparse con un vendedor que se aparte
de su misión y brinde las indicaciones adecuadas (pocos las conocen). Para ellos, así como los
propietarios de las tiendas, lo importante hacer negocio, nada más.
En el caso de los peces, una vez por semana, como mínimo, reciben la visita de los camiones
surtidores que traen una 'camada' de nuevos peces para renovar los acuarios de la tienda. El
cuidado y mantenimiento de las peceras es muy escaso, pues la gran demanda de peces hace que los
surtidos desaparezcan pronto. Cada mañana, como mínimo, son diez o quince ejemplares los que
tienen que ser retirados de los acuarios, pues allí las precarias condiciones del agua y la
superpoblación, acaban con la resistencia de los más débiles.
No es simplemente un ejemplo, me he dado a la tarea de preguntar en todas las tiendas que he
visitado últimamente, en ciudades como Boston, Orlando y Miami. En todas ellas, para no ser
exagerado, la constante es la misma: vender lo más pronto posible. Ellos saben, por experiencia,
que luego retornarán los compradores con otras necesidades. Esta vez relacionadas con medicamentos
o surtir de nuevo el acuario, pues los peces que llevaron "sencillamente se murieron" sin saber
por qué.
Si usted está leyendo este artículo hay dos cosas de las que estoy seguro. La primera es que ya
tiene acuario (pocas veces lo hacemos antes de pensar en tener uno), y la segunda ya estuvo en un
foro dedicado al cuidado del Goldfish, seguramente porque fue tan inquieto como cualquiera de
nosotros. Por eso, porque ya forman parte de esta familia, los consejos expresados aquí son para
que los utilice cuando vea que alguno de sus familiares o amigos se motiva por tener un acuario
tan bonito como el suyo, sin saber todos los "dolores de cabeza" que esto implica.
Continuando con el relato, y después de haber intercambiado algunas opiniones, la dama con la que
conversaba hizo la pregunta que yo esperaba ¿qué me recomienda? Mi respuesta fue sencilla.
Primero, si va a llevar un acuario de 45 litros (10 galones), ponga
dos peces como máximo. A ella le parecieron muy pocos, especialmente porque la niña los quería
todos.
Segundo, la invite a mirar en los acuarios donde la mayoría de los habitantes se veían activos.
Por ende descartamos uno donde había un pez nadando boca arriba (muy mal síntoma). Un pez
flotando en posición anormal, o muerto, indica que en la tienda no los cuidan como tiene que
ser, o simplemente que la calidad del agua no es buena, lo cual incrementa las posibilidades de
comprar ejemplares enfermos o con infecciones ya desarrolladas.
El nado del pez es indispensable, pues los Goldfish sanos son sumamente inquietos, se mueven mucho
y a toda hora buscan algo que se les perdió, sin saber qué pueda ser.
Si el pez está constantemente arriba olvídelo. Tiene problemas de branquias en un porcentaje
bastante alto. Por lo menos eso sugieren los expertos.
Tercero, es bueno preguntar cuánto tiempo tiene el pez en la tienda. Los peces que recién llegan
posiblemente estén estresados por el viaje y sus defensas quizás sean mínimas, lo cual aumenta
las probabilidades que se enfermen cuando los depositemos en nuestro acuario, lo que es otro
cambio obligado para ellos. Así mismo es importante mirar que todas las aletas estén completas
y que los colores del pez sean vivos y sin mayores rastros de heridas en el cuerpo.
Después de esto llegó el dependiente y la conversación se interrumpió. Ya para ese entonces la
señora sabía lo que necesitaba para organizar el acuario de la niña, entendiendo que ella (como
una persona responsable) debía asumir el compromiso de cuidar a los peces y no dejar que la niña
hiciera lo que quisiera. También le recomendé el Goldfish.com, por lo que espero en algún momento
saber que está entre nosotros. Ojalá y así sea.
No sé cuanto costó la venta, pero estoy seguro que fue ajustada a las necesidades y no un premio
a la ignorancia a favor de la tienda.
Pd. Escribo con respeto y convencido que tengo demasiado para aprender. No pretendo, ni mucho menos ser un experto. Escribo basándome en mis propios errores.
Solo quisiera que nuestros peces vivieran mejor ya que es nuestro deber. No lo olvidemos.
Mi nombre es Jairo y soy colombiano. Resido en la ciudad de New York desde hace
20 años, y aquí me gradué en periodismo, así como en producción de radio y
televisión.
Actualmente trabajo escribiendo de manera independiente para varios medios del
país (todo ellos en el mercado hispano) y en mi ciudad realizo labores
periodísticas para la radio desde hace mucho tiempo. Soy especializado en
deportes y más exactamente en fútbol, aunque mi experiencia me ayuda a manejar
casi todos los frentes de la información.