El sistema nervioso del goldfish representa el plan general sobre el cual evolucionó el de los
animales superiores. El centro principal de los nervios es el cerebro, el cual es un poco
alargado en los ejemplares salvajes. Sus lóbulos están ampliamente separados. Desde el lóbulo
frontal (Prosencéfalo) los nervios olfatorios salen hacia los órganos nasales. A cada lado esta
un amplio lóbulo óptico, el cual levanta el nervio óptico que hace posible la visión en los peces.
Debajo de esto se encuentra otro lóbulo (infundíbulo) el cual esta suspendido de una
glándula sin conductos: la pituitaria. Detrás de los lóbulos ópticos, en la parte de arriba, se
encuentra el cerebelo, el cual es responsable de la coordinación de la
actividad muscular en respuesta de los estímulos recibidos a través de los sentidos. Debajo del
cerebelo se encuentra el bulbo raquídeo, la cual pasa por la médula espinal a su salida del
cráneo. De la región de la medula salen cinco nervios craneales a cada lado, y a lo largo de la
médula espinal un par de nervios similares salen arriba y debajo de cada uno de los segmentos
vertebrales. Los nervios se ramifican una y otra vez, volviéndose cada vez más finos hasta cubrir
todas las áreas del cuerpo. Los nervios pueden ser de dos tipos: sensoriales, llevando estímulos
hasta el cerebro, o motores, controlando la respuesta muscular.
Aquellos que involucran los movimientos involuntarios, por ejemplo, las contracciones rítmicas a
lo largo del tracto digestivo cuando pasa el alimento, constituyen parte del sistema nervioso
simpático. El si los peces pueden sentir dolor o no, ha sido fuente de numerosos argumentos, del
cual nadie sale victorioso. El pescador insistirá enfáticamente que no pueden sentirlo,
el humanitario de forma igual insistirá que si pueden, pero es difícil convencer a unos y otros.
Es necesario definir el concepto de dolor como una advertencia ocasionada por una lesión a través
de los nervios sensoriales, los cuales generalmente estimulan a los nervios motores a alejarse
del peligro. El dolor es un mecanismo de defensa. El mecanismo necesario para esta
reacción aparece a temprana edad en la evolución de las especies, y esta presente en los peces
pero de una manera menos desarrollada que en los vertebrados más evolucionados.
El argumento del pescador es que el pez no siente dolor, puesto que aquellos que han sido pescados
y liberados muerden rápidamente el mismo anzuelo. Este argumento es de poco peso, puesto que la
cavidad bucal del pez carece casi por completo de nervios, lo que justifica su actuar. No hay duda
alguna de que un pez con el labio atravesado por el anzuelo experimenta un dolor considerable. El
tema en sí es muy controversial y presenta ciertas dificultades, puesto que se deben de tomar en
cuenta muchos factores, en particular que el dolor produce cierto grado de shock y por lo tanto
una reacción nerviosa de autodefensa.
Estrechamente relacionados con el sistema nervioso están los órganos sensoriales. Los órganos del
olfato son un par de sacos que residen en los orificios nasales. Los conductos son rugosos, los
techos perforados por dos fosas nasales a cada lado. El agua penetra la primera fosa nasal, la
cual cuenta con una válvula, inundando el órgano olfativo.
El hecho de que la mayoría de los peces traguen su alimento sin retenerlo en la boca, que no
cuentan con glándulas salivares y que la lengua si esta presente, no es retráctil, ha llevado a
los ictiólogos a pensar que el sentido del gusto es desconocido para la mayoría de los
peces. Hay evidencia que demuestra que los goldfish son sensibles al gusto, debido a que los
goldfish y todos los peces pertenecientes a los Ciprínidos, mastican su alimento
minuciosamente. Hay escritores que señalan un órgano ubicado en el paladar de todos los Ciprínidos,
enriquecido de nervios, como un auxiliar para el sentido del gusto. Más aun, observaciones señalan
que la mayoría de los peces de acuario, son en cierta medida sensibles al gusto, puesto que aceptan
gustosos ciertos alimentos y rechazan otros aun cuando se encuentran hambrientos. El sentido del
olfato y de la vista no influyen en esto, puesto que la comida es aceptada en la boca y después
escupida.
Se ha afirmado anteriormente que los sabores son percibidos por los peces de igual manera que los
vertebrados terrestres registran los olores. "El pez", escribe Roule, "no necesita recoger en la
boca o lengua sustancias con sabor. Son diseminadas en el agua circundante como los olores que
rodean el aire que respiramos. El sentido del gusto es por tanto en el pez, una fuente externa y
no interna." Esta afirmación es muy ingeniosa, pero no se sustenta si la examinamos de cerca. Es
aceptable solo si tomamos una definición del sabor muy vaga. Sobre el sentido del gusto en los
animales acuáticos, Roule escribe: "Su sentido del gusto se comporta como el sentido del olfato.
La criatura puede experimentar los sabores a distancia." Sin embargo, el catar esta definido como
la sensación producida en la boca por el contacto de ciertas sustancias, y la definición abarca
tanto animales marítimos como terrestres. Es posible observar que el goldfish rechaza alimento
de mal sabor (al menos para él) solo después de haberlo admitido en su boca, y aun más notable
resulta que continuara tomando en su boca alimento igual para rechazarlo una y otra vez. En
pocas palabras, no podemos afirmar que el goldfish puede apreciar los sabores disueltos en el
agua como tampoco podemos decir que los vertebrados terrestres pueden apreciar los sabores
disueltos en el aire. Kyle, de hecho es muy claro al afirmar que "mientras un pez este vivo,
su constitución interna y particularmente la composición de la sangre, distan por mucho de
aquellas en el medio que lo rodea. Esta contenido dentro de si y solo acepta los elementos que él
mismo permite. Lo mismo sucede con los vertebrados más desarrollados… por ello resulta
comprensible que los peces no sean capaces de percibir el sabor de la sal, a pesar de vivir en
agua salada. Siendo esto un misterio para mucha gente."
Los ojos son muy similares a los del ser humano, pero más globulares y con corneas más planas.
Debido a que los ojos están localizados a ambos lados de la cabeza, es dudoso suponer que ambos
puedan estar enfocados en el mismo objeto. La pared externa del ojo esta formada, en la cavidad
ocular, por un manto esclerótico y externamente por la cornea transparente.
Detrás de la cornea y separados por un espacio lleno de humor acuoso, se
encuentra el iris. La luz penetra la apertura central (la pupila) del iris, para ser enfocada por
los lentes oculares sobre la sensible retina. Los estímulos formados son recolectados y enviados
al cerebro a través del nervio óptico. El espacio entre el lente y la retina esta separado por un
liquido gelatinoso de nombre humor vítreo. Los ajustes según las distintas distancias se hacen
al mover el lente, por medio de un músculo especial, acercándolo o alejándolo de la retina. El
párpado esta representado por un doblez estrecho de piel alrededor del ojo. No hay glándulas
para excretar lágrimas puesto que no las necesitan ante la ausencia de polvo en el agua. Además,
el ojo se mantiene limpio al estar en contacto con el agua que lo rodea.
Debido a que los ojos de los peces carecen de párpados, se creyó durante mucho tiempo que estos no
duermen. Hacia 1870 había muchos escritos sobre este tema. En el periódico The Field, un
periodista que firmó bajo el nombre de "M.M." escribió lo siguiente: "He mantenido carpas, peces
pequeños y goldfish en un acuario. Todos ellos a excepción del goldfish parecían dormir a ciertos
intervalos… el goldfish por el contrario, estaba siempre en movimiento y completamente despierto;
día y noche, a oscuras o bien iluminado, se movía como espíritu sin descanso." Ahora es aceptado
que los goldfish pasan un periodo corto del día en una condición cercana al dormir que
experimentan los vertebrados más desarrollados. Cualquier persona puede atestiguar esto al
acercarse a un acuario, cuando reine el silencio (las primeras horas de la mañana son
preferibles) y prenda inmediatamente las luces. Es casi seguro que encuentre a todos, sino es que
la mayoría, de los peces en el fondo o bien suspendidos a mitad del acuario, en una condición
comatosa. Solo después de unos instantes los peces mostrarán cierta actividad. Los únicos
movimientos notorios del pez en esta condición son los del aparato respiratorio y un ondular
muy lento y regular de las aletas pectorales, las cuales contrarrestan el desplazamiento del pez cuando
respira y expulsa el agua a través de sus branquias. Podemos concluir que la observación de
"M.M." es errónea. Añadimos que los goldfish no parecen descansar en un horario fijo y regular,
sino mas bien cuando están en la disposición de hacerlo. Goldfish han sido observados descansando
durante el día y a distintas horas cuando se encuentran a oscuras. El goldfish descansa en algún
momento del día, y a pesar de ser un animal diurno, algunos especimenes tienen hábitos
semi-nocturnos.
Los oídos se encuentran rodeados de una cápsula de hueso a cada lado del cráneo y representan lo
que en el ser humano es conocido como oído interno. Es un saco membranoso sencillo,
en forma de ocho comprimido en dos lóbulos; el superior, tiene tres canales semicirculares.
En los lóbulos hay concreciones calcáreas conocidas como otolitos.
A pesar de ser conocido como oído, es dudoso que este aparato sea tan efectivo
como un órgano auditivo. Su función principal parece ser la del equilibrio. Combinado con los
osículos de Weber, (los cuales tienen una semejanza enorme con el martillo, yunque y estribo,
huesos del oído humano) no queda ninguna duda de que los goldfish poseen muy buen oido.
La piel cuenta con muchas células sensibles estrechamente asociadas con los extremos de los
nervios. Las más importantes son aquellas dispuestas a lo largo de la línea lateral, las cuales
forman un canal a ambos lados del cuerpo. Resulta interesante que en el embrión tanto la línea
lateral como el oído se desarrollan del mismo conjunto de células, además de que ambos están
conectados por los mismos nervios. Debido a ello se ha supuesto durante mucho tiempo que la línea
lateral es parte del sistema auditivo.
En conjunto, los peces son criaturas que actúan por reflejo, por lo que proceden de acuerdo a
estímulos sensoriales, sin que intervenga el raciocinio. Norman escribe: "Un pez se mueve,
respira, se alimenta y reproduce pero raramente piensa". Sin embargo, en comparación con otros
vertebrados, los peces tienen sin duda alguna la capacidad para aprender por medio de la
experiencia. Esto se demuestra por el hecho de que en aguas donde se pesca intensamente,
los peces de mayor edad muestran mayor ingenio para evadir los anzuelos de los pescadores. Kirby ha
registrado casos de carpas que se entierran en el fondo fangoso para evitar la red, o si el fondo
cuenta con muchas piedras, saltan sobre la red. Se ha dicho que la experiencia influye sin duda
alguna a que los peces viejos sean más cautelosos, y la observación ha demostrado que los peces
más jóvenes son más confiados bajo las mismas condiciones. Al escribir sobre el miedo por instinto
en los animales menos desarrollados, debemos recordar que el instinto solo opera bajo la percepción
de una amenaza natural. El anzuelo del pescador representa una amenaza artificial. En consecuencia,
es más correcto decir que la experiencia ha enseñado a los peces viejos que el anzuelo y la red
deben ser clasificados como objetos peligrosos y por lo tanto ser evitados como si fueran
depredadores. En todo caso, la precaución opera como un instinto en todos los animales salvajes.
A pesar de que los peces son capaces de aprender por experiencia, se duda mucho que sean capaces
de razonar. La observación de peces mantenidos en estanques, como son los goldfish, no es muy
convincente puesto que están viviendo en condiciones artificiales y en estrecho contacto con el
hombre. Se ha observado que los goldfish mantenidos en acuarios y estanques son muy puntuales al
momento de recibir sus alimentos, y de esto se han valido algunos para decir que son capaces de
pensar y razonar, pero no es una prueba válida de que un animal es capaz de razonar si el hambre
los obliga a aprender. De cualquier forma, no hay duda de que los goldfish pueden aprender por
medio de la experiencia. El goldfish y otras especies mantenidas en cautiverio aprenden con
rapidez a esconderse entre las plantas cuando se introduce la red al acuario o el estanque.
También aprenden a ignorar los objetos que se introducen y que no representan ningún peligro para
ellos. No mencionamos lo anterior como prueba de que los peces posean una inteligencia superior.
Muchos experimentos se han llevado a cabo para medir la inteligencia de los peces. Algunos de los
experimentos tienen poco valor científico y las conclusiones obtenidas no suelen ser del todo
convincentes, pues incluso los hombres de ciencia suelen decir que los animales poseen más
inteligencia de la que realmente tienen, por el hecho de que responden a ciertos exámenes de la
forma como el hombre lo espera. Los experimentos simples, más seguido de lo que se cree, no
demuestran nada que la observación no haya probado antes ser un hecho establecido.
Churchill condujo un experimento gracias al cual pudo deducir que "el goldfish, a pesar de carecer
de pallium, es capaz de formarse hábitos de un grado de dificultad medio y retenerlos por
un tiempo". No existe duda de que los goldfish son capaces de aprenderse los hechos habituales
que ocurren en acuarios y estanques. Prueba de ello es el siguiente párrafo tomado de una carta
escrita por Francis Buckland. "Años atrás, vi un gran número de peces en el estanque de una
fábrica en Preston, Lancashire. El extremo de una tubería se posaba sobre el estanque y de ella
caía el agua caliente utilizada en el proceso industrial de condensación. Los domingos la
fábrica cerraba y el flujo de agua cesaba. El gerente de la fábrica me comentó que todos los
lunes durante el invierno se podía ver a los peces, muy temprano en la mañana, justo debajo de
la tubería esperando a que el agua volviese a fluir, alertados quizá por el habitual sonido de
la maquinaria." Este relato no resulta espectacular porque obviamente, los peces eran incapaces
de saber el día de la semana en que vivían. Pero se requeriría de muy poca inteligencia en el
goldfish para vivir en un estanque y no aprender por experiencia que cierta parte del estanque
esta más caliente que el resto, por lo que es de esperarse que permanezcan en esta área cuando
el clima es frío.
El goldfish no es muy dado a mostrar afecto, pero si el acuarista es capaz de ganarse la confianza
del pez, este se volverá muy dócil y tomará el alimento desde su mano. Incluso cuando un goldfish
ha aprendido a tomar una lombriz de entre los dedos del acuarista, se puede observar en ocasiones
como el pez se rehúsa a aceptar un manjar muy apetitoso para él, debido a una circunstancia a la
cual no esta acostumbrado y que resulta imperceptible para el acuarista. De nuevo, se puede
observar como los peces habituados a aceptar alimento de entre los dedos lo aceptan con rapidez,
mientras que un peces recién introducido al acuario o estanque no se acercará lo suficiente al
gusano y será incapaz de seguir el ejemplo de los demás peces. Parece ser que algunos peces (lo
cual indica un menor grado de inteligencia y no una nula inteligencia) nunca aprenden a aceptar
alimento de las manos del acuarista, a pesar de ver como otros peces en el acuario o estanque si
lo toman.
Hemos visto en todo lo anterior como los sentidos guían, controlan y otorgan ventajas al pez:
vemos, como lo ha dicho el mismo Roule "el cerebro es incapaz de coordinar las sensaciones y de
almacenarlas en la memoria. Cuando recolecta información es de forma breve y limitada". Pero esto
esta abierto a discusión, debido a que el goldfish puede aprender por medio de la experiencia (no
hay duda de que lo hace) queda demostrado que posee memoria. No sabemos que cantidad de tiempo
Roule definiría como "breve y limitada". Según nuestra experiencia un goldfish puede aprender a
tomar alimento de los dedos y seguirá haciéndolo incluso si se discontinua la práctica durante
tres semanas o más.
Nuestras observaciones y experiencia nos hacen concluir que los goldfish son criaturas de rutina
y hábitos fijos. No parecen ser capaces de distinguir entre el acuarista que cuida de ellos y
gente extraña, debido a que una vez que el pez ha aprendido a tomar alimento de entre los dedos,
seguirá aceptándolo sin importar que el alimento le sea ofrecido por su dueño o un extraño. Se
podría decir que el goldfish esta esclavizado por sus sentidos y de que su inteligencia en general
es muy baja. Sin embargo el solo hecho de que el hombre sea capaz de ganarse su confianza al grado
de poder alimentarlo con los dedos, muy a pesar de su timidez innata, permite especular (un campo
en el cual preferimos no adentrarnos) sobre la posibilidad de una capacidad de raciocinio en el
goldfish no del todo ausente.
La piel esta formada por dos capas, una dermis interna compuesta de tejido conectado con fibras
nerviosas y vasos sanguíneos y una epidermis celular exterior. Una de las funciones características
de la piel es la producción de mucosa, una secreción resbalosa que cubre el cuerpo. Reduce la
fricción y protege al pez de enfermedades y parásitos. Las escamas crecen de la dermis: cubren el
cuerpo (con excepción de la cabeza) en hileras regulares alineadas con los segmentos de músculos
ubicados debajo de la piel. Las escamas están sobrepuestas, como la teja de los techos. La mitad
de la escama este pegada a la dermis, mientras que la otra mitad tiene el borde suelto y puede ser
levantado con facilidad con un instrumento puntiagudo.
Como se ha mencionado anteriormente, el número de escamas varía de cierta forma entre los distintos
individuos. Susan C. Chen las contó en un elevado número de goldfish. En los peces domésticos
encontró entre veintidós a veintiocho escamas entre la cabeza y el extremo de la cola, y de cuatro
a seis entre la línea lateral y la aleta dorsal, y de siete a nueve debajo de la línea lateral.
Las cifras entre los peces salvajes fueron: de veintiocho a treinta y uno a lo largo de la línea
lateral, seis contando desde la línea lateral hacia arriba y de cinco a seis contado de la línea
lateral hacia abajo. Debido a que el número de escamas permanece constante a lo largo de la vida
del pez, es evidente que estas vuelven a crecer. Las escamas crecen a lo ancho, en anillos, como
los troncos de los árboles. Cuando el pez crece con mayor rapidez en la primavera y el verano
(debido a la abundancia de alimento), las líneas concéntricas ocasionadas por el crecimiento se
vuelven más numerosas y espaciadas entre sí. Por medio del estudio de lento y rápido crecimiento
en la escama es posible determinar la edad del pez. A ambos lados del pez se aprecia la línea
lateral, la cual cuenta con pequeñas perforaciones cubiertas a la vista por escamas. Las escamas
son transparentes y están hechas de una sustancia excretada por la piel, muy similar al hueso.
Cualquier color que tenga el pez es ocasionado por las células de pigmentación que se encuentran
en la dermis. Las células de pigmentación, conocidas como cromatóforos, están dispuestas
en dos capas; una externa y una interna, de gran profundidad. Las hay de distintos tipos, según
el material colorante que posean. Distintas combinaciones producen una gran variedad de efectos.
El color verde aceituna en el goldfish salvaje es resultado de la combinación de
cromatóforos negros y naranjas. En los lados, las células negras son menos numerosas, ocasionando
que el color a simple vista sea más pálido y muy similar al bronce. La pérdida de las
cromatóforos negras da como resultado la coloración vista en el goldfish común domesticado. Un
incremento de las células pigmentarias negras (melanismo) produce un color negro como el visto en
el Telescopio Moro. Una total ausencia de pigmentación (albinismo) produce un color blanco. El
goldfish puede experimentar cambios de coloración, debido a que los cromatóforos son capaces de
concentrar o bien repartir el pigmento a otras células. Como consecuencia, la expansión de
células de un color y la concentración de células de otro color pueden alterar la coloración
general del pez. Hasta cierto punto, esto se encuentra regido por el sistema nervioso y
probablemente sea influenciado mediante estímulos visuales. Se ha demostrado que los goldfish en
recipientes blancos se vuelven pálidos debido a la contracción de las células pigmentarias.
De forma similar, si el contenedor es iluminado desde abajo (lo opuesto a lo que normalmente
ocurre en la naturaleza) el pez invierte su coloración, adquiriendo colores más intensos en el
abdomen que en la espalda. Más frecuente aún, la intensidad del color es afectada por las
secreciones de glándulas sin conductos, particularmente aquellas asociadas con las emociones.
Miedo o enojo suelen ocasionar una súbita palidez. Un entusiasmo placentero produce colores más
fuertes debido a la expansión generalizada de la pigmentación.
En adición a los cromatóforos, la piel contiene un gran número de láminas opacas
(iridocitos), las cuales reflejan la luz y son los responsables del manto metálico tan
conocido en el goldfish. Generalmente hablando, los iridocitos son más abundantes donde
escasean las células pigmentarias, aunque en las variedades ornamentales de goldfish ocurren muy
distintas combinaciones. Los pigmentos, así como la guanina de la cual están hechos los
iridocitos, son derivados del proceso de digestión y son secretados en la piel. Esto no
significa que la coloración de un goldfish pueda ser alterada mediante un cambio de dieta,
pero en aquello, si difiere de lo anterior, las diferencias se asocian a algún cambio fisiológico
más profundo. Al mismo tiempo, algunos pigmentos negros pueden ser utilizados como alimento
mediante la reabsorción, y las células negras (melanóforos) sirven como almacén para estos
materiales cuando la comida es abundante, y su secreción, por lo tanto, elevada. Esto tiene que
ver con las manchas negras que algunas veces parece que vengan y vayan en el goldfish, causando
la sorpresa de acuaristas inexpertos.
Las aguas del este asiático muestran una fuerte tendencia al xantocroísmo (pérdida de la
pigmentación negra y la consiguiente coloración dorada). Esto es quizá resultado del contenido
mineral en el agua, pues debemos recordar que gran parte de China y la totalidad de Japón tienen
un origen volcánico reciente (genealógicamente hablando), por lo que el agua de estos países
contiene una cantidad considerable de minerales disueltos. Fue a partir de estos peces xantocroicos,
que los Chinos desarrollaron un gran número de variedades de goldfish
ornamentales, a las cuales ahora dedicaremos nuestra atención.