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Tratado sobre la Anatomia del Goldfish
G.F. Hervey y J. Hems
Traducido por Gaby Serrano y Elena Cardo

SEGUNDA PARTE. Sistema óseo.

Mencionamos al comienzo que el goldfish posee esqueleto. A grandes rasgos, el esqueleto consiste de una columna vertebral, o hueso posterior, el cual sostiene a un cráneo bien desarrollado en uno de los extremos. Sirve además para sostener las costillas y las aletas del pez.

La columna vertebral consiste de una serie de vértebras, las cuales a simple vista parecen ser veintiocho, pero hay otras adicionales, curiosamente modificadas, que mencionaremos más adelante. Cada una de estas vértebras esta hecha de un hueso corto y cilíndrico, también conocido como cuerpo vertebral, cóncavo al frente y por detrás. La división de la columna en estos segmentos le proporciona mayor flexibilidad al cuerpo, y en este aspecto debemos mencionar que las vértebras están más desconectadas, y por lo tanto, son más movibles en la región de la cola.

Cada cuerpo vertebral esta rematado en la parte superior por un arco, formado por la unión de un elemento óseo a cada lado. El nervio principal del cuerpo, la médula espinal, atraviesa esta gran avenida de arcos sucesivos. Del tope de estos arcos se levanta la espina neural, la cual sirve de soporte para el dorso y los poderosos músculos de la espalda.

Las primeras catorce vértebras tienen costillas. Las costillas son largas y delgadas, formando una envoltura protectora para los órganos abdominales muy fuerte y flexible. Los últimos dos o tres pares de costillas son cortos y cercanos entre si, formados de hueso en proceso de crecimiento (parapófisis) y mientras que estos salen del centro de la vértebra, el resto de los once pares de costillas están unidos a las demás vértebras, cual si fueran una sola pieza. Detrás de la cavidad del cuerpo los parapófisis estan unidos por las puntas, formando arcos similares a los superiores, de tal forma que en la región de la cola cada vértebra tiene dos arcos: el neural (arco superior) y el hemal (arco inferior). El arco hemal protege la principal arteria del cuerpo, la aorta dorsal. Unido a cada arco neural superior y reposando entre los músculos hay dos o tres pequeños y delgados huesos (epineurales). Huesos similares (epihaeniales) se encuentran en cada espina hemal. Esto no ocurre en las costillas.

Las espinas: los arcos neural y hemal soportan, tanto arriba como abajo, una hilera de huesos planos que proveen juntas para los músculos y radios de las aletas dorsal y anal. El extremo final de la columna vertebral esta curveado hacia arriba, y hay una modificación curiosa: mientras que el centro de las vértebras no es diferente y esta representado por un elemento sencillo, los elementos en pares de los arcos se unen entre si formando una estructura de abanico que da soporte a los radios principales de la aleta caudal. Más adelante veremos que en el caso de ciertas variedades ornamentales, la bifurcación de la aleta caudal, tan preciada por los acuaristas, esta asociada con la separación de estos huesos de soporte en pares conocidos como hipurales.

Al término de la cabeza, las primeras cuatro vértebras están tan modificadas y acopladas entre si que parecen parte del cráneo. Algunos de sus elementos a cada lado tienen la forma de una cadena de diminutos huesos, conocidos como osículos de Weber u órgano de Weber, los cuales proveen comunicación entre el oído y la vejiga natatoria.

El cráneo del goldfish esta formado de al menos setenta y dos elementos óseos reconocibles. No es de utilidad el describirlos a gran detalle; desde un punto de vista práctico es suficiente con estar familiarizados con las principales partes funcionales. El cráneo, por ejemplo, puede ser considerado como una unidad a pesar de estar compuesto de muchas partes. Es un contenedor, por así decirlo, dentro del cual se encuentra el cerebro. Una gran apertura en la parte de atrás (foramen mágnum) permite a la espina dorsal recorrer los arcos neurales. Otras aperturas permiten el paso de los nervios que conectan los órganos del olfato y de la vista; los oídos se encuentran aislados. La parte superior del cráneo se expande hacia los lados para formar parte del techo de las órbitas de los ojos. Colgando de cada lado del cráneo, detrás de los ojos, se encuentra una cadena de huesos, el suspensorium, y las mandíbulas se sostienen de estos huesos. La mandíbula inferior se sostiene de la parte más baja de estos huesos y esta conformada por tres huesos a cada lado. La mandíbula superior se compone de cuatro: un premaxilar en cada lado y detrás de cada uno un maxilar más. Se mueven hacia delante, como un telescopio, cada vez que se abre la mandíbula inferior. Muchos acuaristas seguramente han notado que la boca al momento de abrirse asemeja un tubo corto. La boca carece de dentición. El techo de la misma esta formado por huesos planos, conocidos como arco palatino.

Externamente y rodeando los ojos a cada lado se encuentra un anillo de huesos circumorbitales, los cuales contienen vías para los canales sensoriales. Detrás de estos, se encuentran las cubiertas de las branquias, ambas compuestas por cuatro huesos planos plenamente visibles en los peces vivos. Estos huesos, que forman el operculum, cubren las cavidades de las branquias, se levantan y vuelven a bajar de forma regular con la respiración del pez.

El número de arcos en las branquias son cinco, aunque solo son 4 las que cumplen con la función de ofrecer soporte. El primero es conocido como arco hioides. Consiste de huesos planos y alargados que forman un marco para las cavidades en las branquias. Dichos arcos también cuentan con una serie de huesos conocidos como radios branquiostegales, los cuales se abren como abanico debajo de las cubiertas de las branquias con el fin de protegerlas incluso cuando estas se expanden. Desde la unión de los arcos hiodes cerca del mentón, un hueso se proyecta hacia dentro de la boca, para darle soporte a lo que comúnmente se llama la lengua del pez, mientras otro hueso pasa por detrás, para formar una firme conexión con los hombros. Cada uno de los arcos en las branquias están formados de varios huesos delgados, suspendidos en cadena desde el cráneo, todos enlazados por la parte de abajo. En el último arco, los elementos conocidos como los faríngeos inferiores están enormemente engrosados, con forma de hoz y tienen hileras de cuatro elementos similares a dientes fuertes y planos, los cuales se juntan y tienen la función de masticar el alimento.

Pegadas firmemente a cada lado de la parte trasera del cráneo, y uniéndose más abajo, se encuentran los arcos pectorales. Cada arco consiste de numerosos huesos unidos que dan soporte a las aletas pectorales. Las aletas pectorales son los "brazos" del pez, por decirlo así. Más abajo en el abdomen se encuentran un par de aletas pélvicas, las extremidades traseras del pez. Dos huesos pélvicos planos les dan soporte, sin estar unidos a cualquier otra parte del esqueleto.

Todas las aletas se sostienen por medio de radios, los cuales están formados por cortos fragmentos de hueso. Esto les proporciona gran flexibilidad. En las aletas dorsal, caudal y anal, cada radio es doble y esta formado por elementos a ambos lados del cuerpo del pez. La mayoría de los radios son muy flexibles, pero en ciertas aletas los primeros tres radios pueden ser rígidos, como espinas, con los fragmentos de hueso firmemente unidos. Esto último se aprecia fácilmente en las aletas dorsal y anal, donde el tercer radio es muy resistente y otorga soporte a los radios que le siguen hacia atrás. Algunos de ellos cuentan con bisagras unidas al hueso, lo cual brinda mayor libertad de movimiento en una o más direcciones. Si se requiere ponerlas el movimiento, los huesos están unidos por ligamentos y frecuentemente respaldados con cartílago para reducir el impacto.


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